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Candidiasis bucal en niños y adultos: cuando la boca pide ayuda
De pronto aparecen unas manchitas blancas en la lengua, una sensación rara al tragar o un ardor que no estaba ahí antes. Y la pregunta surge casi sola:
¿es algo grave?, ¿puede afectar mis dientes o los de mi hijo?
La candidiasis bucal es más común de lo que parece y, aunque suele preocupar, entender qué es y cómo actúa ayuda mucho a manejarla sin miedo.
¿Qué es realmente la candidiasis bucal?
En nuestra boca vive un hongo llamado Candida albicans. Está ahí, convive con nosotros y, en condiciones normales, no causa ningún problema. El inconveniente aparece cuando ese equilibrio natural se rompe y el hongo empieza a crecer más de la cuenta.
Esto puede pasar por varias razones: defensas bajas, uso prolongado de antibióticos, sequedad bucal, una higiene oral deficiente o ciertas enfermedades crónicas. Cuando eso ocurre, la boca suele avisar con placas blancas, enrojecimiento, ardor o sensibilidad al comer.
No es algo raro, ni mucho menos extraño, y en la mayoría de los casos tiene solución.
¿La candidiasis bucal daña los dientes?
Aquí viene una tranquilidad importante: la candidiasis no ataca directamente el esmalte dental. No perfora los dientes ni provoca caries por sí sola.
Pero ojo, porque sí puede generar un escenario que afecte la salud bucal si no se trata a tiempo. Cuando hay molestias, muchas personas evitan cepillarse bien ciertas zonas porque arden o incomodan. Eso facilita que se acumulen bacterias, las mismas que sí pueden causar caries o inflamación de las encías.
Además, la candidiasis suele ir acompañada de boca seca, y la saliva es una gran aliada de tus dientes. Sin ella, los ácidos se quedan más tiempo, las bacterias trabajan con más libertad y el riesgo de problemas dentales aumenta.
¿Por qué es tan común en bebés… y también en adultos?
En los bebés, es bastante frecuente porque su sistema inmunológico todavía está aprendiendo a defenderse. Puede aparecer en los primeros meses de vida y suele verse como manchitas blancas en la lengua, el paladar o las encías. Aunque asusta, en la mayoría de los casos se controla fácilmente.
En adultos, suele aparecer cuando las defensas están bajas o cuando hay factores que alteran el equilibrio de la boca, como diabetes, tratamientos médicos prolongados, estrés, uso de prótesis dentales o ciertos medicamentos.
No es señal de “algo mal hecho”, muchas veces es solo el cuerpo pidiendo un poco más de atención.
¿Cómo se trata y cómo se puede prevenir?
El tratamiento suele incluir medicación antifúngica, siempre indicada por un profesional. Por eso es importante no automedicarse ni asumir que “ya se pasará solo”.
Para prevenirla pequeños hábitos marcan una gran diferencia:
-Cepillarte con suavidad, pero sin dejar zonas sin limpiar.
-Mantenerte bien hidratado para evitar la boca seca.
-Evitar antibióticos innecesarios.
-Limpiar correctamente chupetes, biberones o prótesis.
-Y, sobre todo, no saltarte tus controles dentales, incluso cuando “todo parece estar bien”.
Escuchar a tu boca también es cuidarte
La candidiasis bucal no suele ser grave, pero sí es una señal. Una forma en la que la boca dice: algo aquí necesita equilibrio. Atenderla a tiempo evita molestias, previene problemas dentales y te devuelve la tranquilidad.
En Odontofas, creemos que cuidar una sonrisa no es solo tratar dientes, sino acompañar, explicar y escuchar.
Si notas cambios en tu boca o en la de tu hijo, una revisión a tiempo puede ahorrarte preocupaciones después.
A veces, el mejor cuidado empieza con algo tan simple como prestar atención… y dejarte acompañar
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