¿Que son los “dientes de tiburón”?

Hay pocas cosas que asusten más a un papá o una mamá que mirar la boca de su hijo y descubrir… dos filas de dientes.

“Doctor, le están saliendo los dientes detrás… ¡parece un tiburón!”

Respira.
Lo que estás viendo es más común de lo que imaginas. Y, en la mayoría de los casos, no es una urgencia.

Vamos a entenderlo con calma.

¿Qué son los “dientes de tiburón”?

Llamamos “dientes de tiburón” a esa situación en la que el diente definitivo empieza a salir por detrás del diente de leche, pero el de leche todavía no se ha caído.

Sucede con mayor frecuencia en los incisivos inferiores, normalmente alrededor de los 5 o 6 años, cuando empieza el recambio dental.

Visualmente impresiona porque parece que hay una segunda fila creciendo hacia la lengua. Pero en realidad, es parte del proceso natural de cambio.

¿Es normal que pase?

Sí. Es relativamente frecuente.

Durante esta etapa, el diente definitivo busca su espacio. Lo ideal es que el diente de leche ya esté flojo y caiga solo. Pero a veces el permanente se adelanta un poco y aparece antes de que el temporal se mueva.

Eso no significa que algo esté “mal”.
Significa que el proceso está ocurriendo… solo que no exactamente como lo imaginábamos.

Aun así, siempre es recomendable que un odontopediatra lo valore para decidir si conviene esperar o intervenir.

¿Qué hacemos en la primera visita?

Aquí hay algo muy importante.

Si el niño tiene 5 o 6 años y es su primer contacto con el dentista, la prioridad no es el diente. Es la experiencia.

Si el diente de leche está firme y no tiene movilidad, forzar una extracción en esa primera cita puede generar miedo, rechazo o una mala asociación con la consulta dental.

Y eso puede marcarlo durante años.

Por eso, cuando no hay dolor ni urgencia, lo más prudente suele ser observar y esperar.

Entonces… ¿esperar es buena idea?

En la mayoría de los casos, sí.

Cuando el diente definitivo sigue saliendo, empuja naturalmente al de leche. Con el paso de días o semanas, el temporal empieza a aflojarse hasta caer solo o poder retirarse fácilmente.

Sin trauma. Sin prisas. Sin sustos innecesarios.

Y eso cambia completamente la experiencia del niño.

¿Y si como papá o mamá me da ansiedad verlo así?

Es totalmente comprensible.

Ver dos filas de dientes no es algo que uno espere. Y muchas veces la inquietud viene más de nosotros que del niño.

En esos casos, lo mejor es informarse bien y tomar decisiones acompañados por un profesional. A veces basta con programar una revisión en 10 o 15 días para observar cómo evoluciona.

No todo lo que impresiona necesita resolverse el mismo día.

¿Cuándo sí habría que intervenir?

Si hay dolor, inflamación, dificultad para masticar o si el diente de leche no se mueve nada tras un tiempo razonable, entonces sí puede indicarse la extracción.

Pero siempre valorando no solo la parte clínica… sino también la emocional.

Porque en odontopediatría, cuidar la sonrisa también significa cuidar la confianza.

Si quieres revisar cómo está el proceso de recambio dental de tu hijo y resolver tus dudas con tranquilidad, agenda tu evaluación contáctandonos al 942 812 794. A veces lo que parece alarmante es solo una etapa más del crecimiento.

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